La pupila se dilata
buscando un aliento Luminoso.
Deja que mi espanto,
besando los rectos tendones,
de tu Alma,
agonice,
en limpias caderas salinas.
Subir las escaleras de blancas humedades con el dolor de el Mármol.
LA PIEDRA.
Tú Éxtasis de labio.
Tallo transparente,
se inclina,
besa las aguas.
Un turbio gemido
que amenaza las paredes,
busca de tus manos la Vida caliente,
el Bosque,los Cantos Lejanos,
el Palacio
y la Golondrina voz de tu sonido.
Rafael Carmona
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