Su cuello,empapado de Amor se muere hacia la cornisas .Oblícua de fiebre.Palpitantes racimos de venas,resbalan,en sus pechos y los inundan,exiguo,erectos,punzantes.
Un nervio enroscado y su pezón vibra,en este agujero,en esta cueva palpable,sin memoria.
Tus habitaciones se iluminan de sombras aterciopeladas,llenas de caballos refulgentes y peces metálicos.
Tu carne arbórea y aplastada.
Tu carne me mira como un sapo jovial.Eres riente.Tu risa que aún me paraliza llena de borbotones,tiembla entre mármoles y me abre a la locura.Hay calor en mis manos y lluvia en el cementerio.
Los paseos ingenuos por los bordes de el camino aplastan los dedos,arrancan las uñas.
Muerdes con placer sudando por la escalera,rompiendo las puertas,sangrando ventanas entre puños nocturnos.
Tenerte cerca de la Muerte,agonizante,escrutar tu vientre,lamo las piedras de agua que escupen las orillas y matan a la Luna.
Ella desprendía un vaho espeso.Sus cabellos flotaban en todos los ruidos de la casa.
Primero fue rozarle las piernas y humedecer mis labios en su cuello húmedo.
Acariciar,acariciar.La caricia contenida.
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