Aunque al principio no le he puesto atención o no quiso prestarle la voz,fue penetrándole perturbadora como un cometa que se dspabilara entre las dunas blancas.La Muerte podría ser siempre una solución,como un descanso o una dormición oscura dentro del más absoluto de los anonomatos volutarios.
-Me retirado a las cuvas y sigo oyendo tu voz.Tu voz que atraviesa témpano y angustias y el negro desasosiego que siempre me ha invadido cuando contemplo ésta llama inmóvil.
Nunca he deseado los secretos ni los rincones tenebrosos de las Almas y tú vienes,vienes,con hachas y martillos.
El viaje se inició por la extraña sonrisa maloliente del espacio que se retorcía.
Tú eres como el sonido de los Bosques y la Luna me atenaza.
Rafael Carmona.
en Macharaviaya.
ocá
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