Serían más o menos las 2 de la madrugada cuando a través de los postigos abiertos de mi ventana ¡APARECIÓ LA VIDA¡.
No entró vertiginosa ni turbulenta ¡NO¡.
Entró tímida como pidiéndome perdón.
Yo no dormía como es habitual,no me extrañó, pues al fin ya al cabo ella sabía que me traía dentro la ¡MUERTE¡.
Pero entró como una Brisa Nocturna cuajada de Estrellas.
Estremeciendo con su cálido aliento los cipreses de mi jardín.
Si pudiera recordar a la Vida tal como yo la conocí,anoche diría que era una caricia de seda de color turquesa.
¡ESTA MAÑANA ,HE DESPERTADO EUFÓRICO.
¡FELIZ¡
¡LA VIDA ME HA ACARICIADO¡.
¡AMO LA PIEDRA QUE ME OFRECE¡.
¡LA BENDITA SOLEDAD¡.
Rafael carmona.
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