De mi cuerpo a la Noche un perfume.Un jadeo sutil,leve en el dintel.Ella aparece de espaldas pero muere.
No esta,he oído ruidos,los sueños se suceden y más ahora arrancados de cuajo como una zanahoria.
Los sueños se suceden y no mueren.El olvido no es la Muerte,es la Vida.
Antes de que me maten lameré las heridas de
la Tierra.Perro benigno,perro bueno,tu cadera cortada vive aún envuelta en plásticos,vive y se resbala,le cae ,le cae la Noche y ek Abismo la recoge.
Todos al fín unidos tibia con tibia.
Yo puedo llevar su cadera arrastrándola.
Ella apareció o me pareció en el dintel de la puerta que da al jardín o quizá junto a la verja ¡DA IGUAL¡...¡ESTABA¡.
La luz era deslumbrante en cara hacia la calle,no había nadie a pesar de los susurros.Yo bajé las escaleras precipitadamente.Ella estaba de espaldas con su abrigo de color carmín.Al volver la cara hacia mí,se dibujó sólo su nariz,en mis ojos estaba de espaldas ,su nariz querida ya convertida en mármol.Ella estaba tranquila.
Pero al volverme desapareció o así al menos me lo pareció,ya no estaba.
Rafael Carmona
Macharaviaya.

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